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Gestión de Riesgos Emergentes

El desarrollo y la extensión de los servicios financieros a nivel global han hecho emerger nuevos riesgos en la industria relacionados con las amenazas informáticas y de continuidad operacional de las empresas, Asimismo, consideramos muy relevante tener en cuenta la mitigación de los riesgos socioambientales en nuestras evaluaciones, asumiendo nuestra responsabilidad con la comunidad y el medio ambiente por los proyectos que financiamos.

En BancoEstado hemos puesto especial atención a los riesgos emergentes, pues entendemos que su gestión es fundamental para una actividad sostenible, que nos permita seguir impulsando la inclusión social y financiera. Para ello hemos desarrollado políticas, normativas, áreas especializadas y capacidades profesionales con el propósito de enfrentar el desafío que representan estos riesgos.

  • Riesgos Operacionales y Ciberseguridad

    El profundo avance de la inclusión financiera promovida por BancoEstado, así como el uso cada día más extendido de los medios digitales para realizar transacciones financieras, nos enfrentan con una realidad que nos exige permanecer vigilantes ante los riesgos emergentes para que el indiscutible beneficio que traen las tecnologías digitales a nuestros clientes no se vea mermado por estas nuevas amenazas. De ahí que la continuidad y la seguridad operacional del negocio ocupen un lugar prioritario en nuestra gestión.

    Dada la amplia cobertura geográfica y los grandes volúmenes de transacciones e información que maneja BancoEstado, un eje fundamental para nuestra institución es la seguridad de la información de los clientes. Contamos con un Gobierno Corporativo de Seguridad definido en tres ámbitos: estratégico, táctico y operativo.

    Nuestro marco normativo se basa en la Política Integral de Gestión de Riesgo Operacional y Tecnológico, junto con normativas de Seguridad de la Información y Ciberseguridad que están en línea con las mejores prácticas y estándares internacionales, estableciendo un adecuado proceso de identificación, medición-evaluación, control y mitigación de los riesgos operacionales y tecnológicos para disminuir el impacto en nuestros clientes y el negocio. El marco normativo es revisado y actualizado internamente de manera regular y auditado externamente una vez al año.

    Contamos con una infraestructura crítica de seguridad de última generación que abarca el perímetro y la operación interna del banco. Nuestros centros de procesamiento de datos nos aseguran un servicio tecnológico seguro, robusto y disponible cuando el cliente lo necesite. Para resguardar la confidencialidad e integridad disponemos de controles de acceso a la información propia y de clientes. Estas tecnologías permiten detectar amenazas potenciales para la organización.

    Hemos instituido la Semana de la Ciberseguridad para convocar actores relevantes y educar a nuestros clientes en temas relacionados con las amenazas y fraudes electrónicos. Además, desarrollamos planes de capacitación y difusión a través de cursos presenciales y online para educar y concientizar a nuestros trabajadores con el propósito de que puedan conocer y adoptar las mejores prácticas en materias de prevención de Riesgos Operacionales y Tecnológicos.

     

  • Riesgos Sociales y Ambientales

    Nuestra cartera de empresas clientes y nuevos proyectos se ha categorizado según el riesgo socioambiental siguiendo los lineamientos recomendados por los Principios del Ecuador. Dicha categorización aplica a empresas y/o financiamientos cuyos impactos sociales y ambientales sean de significancia o se encuentren dentro de sectores que implican mayores impactos, siendo el mayor foco, los segmentos de clientes Corporativos, Grandes Empresas, Inmobiliarias y Project Finance. Para llevar a cabo este trabajo, dentro de la Gerencia Corporativa de Riesgos, contamos con un área especializada responsable de gestionar el riesgo socio ambiental, integrada por tres profesionales calificados.

    En la actualidad, existe un amplio consenso científico en que el fenómeno del cambio climático es un hecho inequívoco. Este ha provocado un aumento de la temperatura promedio de la superficie de la tierra que ha traído como consecuencia que distintas zonas geográficas se vean afectadas de manera diferente. En el largo plazo, el cambio climático podría afectar a la agricultura de varias maneras: disminución de rendimientos, modificaciones en las prácticas agrícolas a través de los cambios en uso del agua (riego) y aportes agrícolas como herbicidas, insecticidas y fertilizantes.

    La sequía que afecta a Chile ha significado una reducción importante de las precipitaciones tanto de agua de lluvia como de  nieve, fenómeno que ha afectado principalmente desde la III hasta la VII región. Con una duración de doce años, actualmente es una de las principales amenazas para el sector agrícola, por lo cual BancoEstado lo ha categorizado como un riesgo emergente que nos moviliza a estudiarlo, cuantificarlo y realizar acciones de apoyo preventivas y de mitigación de potenciales impactos para nuestros clientes.

    Durante el periodo 2019-2020, BancoEstado ha realizado un trabajo de identificación y monitoreo de los clientes que desarrollan negocios agropecuarios y que se encuentran dentro de las zonas declaradas en emergencia agrícola. Dentro de la macro zona definida como la más afectada, se realizó una encuesta hídrica identificando cerca de 2.500 clientes con colocaciones de MM$ 252.400 (un tercio de la cartera agrícola de nuestro banco). De este universo, el 15% de ellos se encuentra con niveles deficientes de disponibilidad de agua, el 75 % se encuentra en niveles suficientes y solo un 10 % tiene superávit. En respuesta a esta situación, durante el año 2020 se ha realizado un trabajo de estrecho monitoreo entre la Gerencia de Riesgo Agrícola y el área comercial, en el análisis de los negocios y propuestas de crédito, de modo de intensificar la atención en las fuentes de agua de riego disponibles de los negocios evaluados. Esto se ha materializado en una comunicación y capacitación diarias respecto de aspectos hídricos, incorporando nuevas herramientas y variables de análisis (Informe de Balance Hídrico).

    Además de identificar clientes y zonas, cuantificar el posible impacto en la cartera y establecer un diálogo permanente entre el área comercial y de riesgo agrícola, BancoEstado ha venido desarrollando diversas herramientas, diseñando e implementando productos y programas de apoyo para el sector agrícola con mayor riesgo potencial de impacto climático, tales como la reconversión a especies y variedades más resistentes a condiciones de stress hídrico, inversiones en obras (tranques) y sistemas de riego más eficientes, infraestructura de protección de cultivos (techos) y equipos de control de heladas.

    De forma más global, BancoEstado ha intensificado sus financiamientos y apoyo a negocios que incluyen el uso de energías renovables, destacándose en el ámbito agrícola, por ejemplo, los proyectos de
    paneles solares. Por otro lado, siendo la sequía un fenómeno que acaso persista y tenga por tanto aún mayores impactos, durante el 2021 BancoEstado ha fortalecido su programa de financiamiento de enlace para obras de riego y drenaje. Para ello se han introducido mejoras en los procesos, simplificando el acceso a este tipo de financiamiento. Junto con ello, el Banco ha firmado un convenio con la Comisión Nacional de Riego (CNR) orientado a dar mayor difusión al programa de enlace, lo cual permitirá que un mayor número de agricultores accedan directamente a este beneficio.

    Política de Riesgos Sociales y Ambientales
    En el año 2017 creamos la Política de Riesgos Sociales y Ambientales, que establece nuestro compromiso con la promoción de una gestión sostenible en las empresas y sus proyectos financiados por el Banco, considerando que los prestatarios cuenten con procedimientos e instancias formales de gestión social y ambiental que minimicen, controlen y gestionen los posibles impactos negativos que sus operaciones puedan generar en ecosistemas y comunidades. Esta política complementa la ya establecida Política de Riesgo Crediticio. A diciembre de 2020 se ha categorizado un total de 804 empresas y proyectos, equivalente a aproximadamente un 56% de las colocaciones del segmento mayoristas.